Las corporaciones de América Latina se han mantenido durante muchos años al margen de las tendencias mundiales en cuanto a la ejecución de modelos de negocio que integren las actividades de desarrollo social y creación de riqueza. Esa integración es la meta de toda iniciativa de Responsabilidad Social Corporativa que pretenda convertirse en fuente de oportunidad, innovación, y ventajas competitivas y dejar de ser un costo corporativo. Resulta esencial que las nuevas generaciones de profesionistas tomen en cuenta el concepto de Responsabilidad Social y lo integren en sus decisiones cotidianas y para poder hacer esto es necesario diseccionar el concepto para su comprensión y divulgación.
La Responsabilidad Social es una actividad que se ha confundido con la caridad, las relaciones públicas, la publicidad y la filantropía. En Estados Unidos y Canadá la Responsabilidad Social se ha convertido ya en un círculo virtuoso donde se retroalimentan políticas públicas transparentes y competitivas con el desarrollo comunitario y la productividad de las empresas. Las empresas privadas de América Latina y el Caribe han adoptado algunas prácticas de RSE pero los estados de desarrollo son desiguales y el 36% de las empresas se concentran en la fase primaria del concepto, que comprende una internalización de marcos regulatorios mediante el cumplimiento de sus preceptos que incluyen criterios impositivos, de la calidad de los productos, laborales, de protección al medio ambiente y seguridad de los empleados. Dentro de ésta misma región, un 25% de las empresas se encuentran en segunda fase de desarrollo de las prácticas de RSE, que comprende, además de las básicas de la fase primaria, una adopción de estándares industriales y desarrollo de actividades filantrópicas. La tercera fase agrupa 10% de las empresas de la región y comprende actividades donde se involucra a diversos públicos con quienes la empresa tiene relación, realización de inversiones sociales y realización de auditorías de sustentabilidad. Sólo un estimado de un 5% de las empresas que operan en Caribe y América Latina practican la RSE como un camino para alcanzar la competitividad responsable promoviendo entre sus púbicos de interés la adopción de estándares, apoyando el desarrollo institucional y las políticas públicas que promueven competencia y alineando sus propios intereses con los de la competitividad nacional. Hay un porcentaje más, el 24% de las empresas que operan en América Latina y Caribe, que no practican ninguna forma de Responsabilidad Social. México, Brasil, Chile y Uruguay han sido los países donde el concepto marcha aceleradamente, el resto de los países se encuentra en la fase primaria. Conforme se profundizan la democratización y modernización económica en América Latina, se van generando impulsos domésticos a favor de la RSE. La modernización económica provoca la adopción de prácticas de protección de los recursos productivos y con ellas la aceleración de competitividad, que se concibe como el desarrollo de fortalezas compartidas con los gobiernos, las comunidades y los públicos con quienes las empresas interactúan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario