16.3.11

2. Responsabilidad Social Empresarial y Gerencia Social:  Partícipes necesarios para el desarrollo humano 

Las empresas no son organizaciones que integren la vida de una sociedad de una manera pasiva sino actores de gran importancia que motorizan a las comunidades. En donde quiera que se encuentren generan movimiento, cambios y progreso, tienen el rol de dar empleos y se convierten en oportunidad para los que buscan crecer. Una empresa da sentido a la vida de sus trabajadores, su rol social es extremadamente fuerte. Las empresas inciden en buena parte en lo que se llama “desarrollo”. 

Las políticas de “desarrollo sostenible” afectan tres áreas que se refuerzan mutuamente como pilares interdependientes:  
-Económica 
-Social 
-Ambiental 

En las empresas encontramos una variedad de conductas que van desde las más desentendidas de los efectos dañinos hasta las más comprometidas. Conforme a su compromiso se pueden distinguir tres etapas de las que Bernardo Kliksberg hace mención: 
-1ª etapa: Corresponde a la empresa que sólo se preocupa por sus ganancias y deja a un lado a la sociedad que le rodea y la condiciona. En esta etapa la empresa sólo responde respecto a utilidades. 
-2ª etapa: Se da una toma de conciencia mayor y un registro por parte de los directivos respecto del ámbito en que la empresa se mueve. La empresa se muestra más sensible ante las necesidades de la comunidad en la que actúa. Aporta donaciones y despliega una actitud filantrópica pero no hay un involucramiento total. Las donaciones no siempre son desinteresadas, muchas veces van hacia dar una mejor imagen social, no obstante, sí hay un impacto positivo en la sociedad.  
-3ª etapa: Una mayor madurez cívica y social. Un compromiso por parte de la empresa de contribuir al desarrollo económico sostenible trabajando con los empleados, sus familias, la comunidad local y la sociedad en general para mejorar su calidad de vida, atendiendo además a los intereses de las generaciones futuras. 

“Calidad de vida” se relaciona con la empresa en que ésta tiene una gran injerencia en la manera en que los individuos viven por ser la que provee bienes y servicios para la sociedad y fuente de trabajo en las economías de las urbes. Los principios de la RSE promueven la cultura donde haya reparo a la presencia de elementos nocivos a la vez que cuestiona la distorsión de la escala de valores de las empresas poniendo en tela de juicio el individualismo, la competencia a cualquier costo, la búsqueda excesiva de estatus y logros económicos. La RSE resalta la importancia de la solidaridad, el respeto hacia los otros, la igualdad y la cooperación. 

La Responsabilidad Social Empresarial influye en proveedores, clientes, consumidores finales, asociaciones, sindicatos, medios de comunicación, universidades, organismos del estado, cámaras empresariales y en todo el entorno. Se toma en cuenta que el objetivo de las empresas sigue siendo lograr beneficios materiales por ser algo intrínseco a la naturaleza de su actividad y para la supervivencia, sin embargo invita a articular objetivos económicos con los sociales y medioambientales.  

Las “acciones socialmente responsables” son las que tienen un resultado que beneficia a la comunidad más que a la empresa. 

La RSE abarca: 
-Tener un trato limpio con el consumidor 
-Cuidado del ambiente 
-Coherencia en la aplicación de sus códigos de ética 
-Compromiso de la empresa con las grandes causas de interés público. 

Sus pilares son a los que alude el desarrollo sustentable porque incluye elementos de tipo económico, social y ambiental. Por medio de sus prácticas la RSE impulsa una mejoría en calidad de vida de las personas a partir de las relaciones laborales y comerciales con transparencia, una ganancia mutua y una intervención social directa en la realidad de sus diversos públicos así como  la de públicos vulnerables.

El “IDH” es el “índice de desarrollo humano” e incluye:
-La esperanza de vida al nacer (longevidad, vida larga y saludable, progreso científico)
-El logro educativo (adquisición de conocimientos necesarios para la relación con el entorno social)
-El PBI per cápita (nivel de ingresos suficientes para cubrir las necesidades mínimas, ingreso que permita calidad de vida digna)

El IDH busca completar los vacíos de la perspectiva económica sumada al análisis de los ingresos disponibles en lo relativo a capacidades físicas, racionales y cognoscitivas de las personas. El IDH varía de 0 a 1. La medición de estos parámetros pone en evidencia las grandes desigualdades sociales y a fragmentación social que existe a lo largo del país y a la vez muestran la falta de oportunidades laborales, inversiones privadas y todos aquéllos factores que afectan negativamente la calidad y el tiempo de vida de grandes porciones de la población.

La carencia es una cuestión subjetiva, la percepción del vacío y la necesidad sólo es posible si a la vez existe la idea de lo lleno y la saciedad. Con las cuestiones culturales sucede esto, hay determinadas escalas de valores, usos y costumbres que pueden ser válidos dentro de un determinado grupo social pero que pueden no ser reconocidos por otras esferas, por eso es necesario no caer en la “soberbia” de creer que se conocen absolutamente las necesidades de todos y suponer que lo que es útil resulta útil para todos, es necesario aprender a ayudar, hay que tomar en cuenta las necesidades específicas del que se pretende ayudar.

El “capital social” se mide a partir de:
-Grado de confianza entre las personas, entre personas e instituciones y entre las instituciones.
-Capacidad de asociatividad: capacidad de generar redes y actuar participativamente.
-Conciencia cívica de la sociedad: cumplir con la ley.
-Valores de tipo ético: aquéllos que surgen conforme a lo que en esa sociedad es válido.

Los dirigentes políticos, empresarios y líderes sociales o sindicales son actores que tienen gran relevancia y especiales invitados a generar capital social. El dinero y poder dan comodidades, autoridad y facilidades para conseguir más dinero y más poder pero también conllevan mayores responsabilidades debido a la influencia que sus poseedores tienen en la vida de otras personas.

El individualismo es una actitud que va contra de la Responsabilidad Social puesto que implica una actuación individual que no considera las iniciativas del resto y trae como consecuencia una puesta en práctica caracterizada por la desintegración y el aislamiento. El individualismo va en dirección opuesta al interés por el prójimo y es caldo de cultivo de la corrupción.

La “gerencia social” implica la validación de los pensamientos de otros, amplitud de criterio y apertura mental. Este tipo de gerencia se hace presente tanto en los pequeños emprendimientos rurales y urbanos como en los programas nacionales de alto alcance y responde a problemáticas diversas.

Ejemplos de prácticas responsables de las empresas son: proyectos de creación de trabajo genuino, recreación, educación, fomento cultural y desarrollo de micro-emprendimientos tendientes a la inclusión de los grupos marginados o vulnerables.

La RSE estimula un cambio cultural que rescata valores fundamentales para la vida en sociedad y cuestiona los objetivos empresarios centrados en el lucro invitando a incorporar la ética en sus prácticas y el cuidado por el medio ambiente y la comunidad donde actúa.

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